El bermejo de sus cabellos lo decía todo, las historias contadas en su regazo mientras alguna que otra vez se colaba mi mano sobre su nuca me hacían darme cuenta que pronto se esfumaría, religiosamente, toda su cabellera suave. ELLA que siempre nos ha obligado a los refrescos después del almuerzo (para luego inventar un modo de como deshacerme de ese liquido que no consumo) insistiendo en que "de algo muere uno", inclusive ese día en que, sollozando en el diván, juraba que no daba mas a la tregua.
Sabido es que ELLA nunca ha censurado el lenguaje irreverente de los suyos, ni las acciones asqueantes *a veces, de quienes le rodean. No perdono el hecho de que se rinda sin luchar, de que siga escondiendo su dolor y jure felicidad eterna. El final de las historias nunca es feliz para todos los actores, y en esta obra de vida, este escenario forzado no traerá mas que arrepentimiento por una gran parte de los que dicen quererla.
Nunca pedí que se repitiera la historia, nunca quise, aferrarme a seres que en evidencia nos dejan para descansar, y, aun no me cabe que el destino siga trazando, a su antojo, lo que le parece.
Que no se acabe esto nunca Gloria, esto de quererte tanto...
Imagen por V.F
