domingo, diciembre 31, 2006

Año Nuevo... Nuevo Catálogo de seres y estares
Ay!, si el mono no camina con la cola atravesada
no es que no valga la pena pero hay cosas con más importancia
Ay, si a veces to'a las cosas te salen medio enredadas
cierra esa página del libro
que tal vez mañana te hagan buena cara
Ay!, la vida ya te ha dado esos momentos que esperabas
pero no olvides que como otras cosas la vida también es prestada
Déjalo ir, déjalo ir, déjalo ir, déjalo ir!
Ay!, si a veces te preocupa lo que pasará mañana
piensa sólo en el presente porque ya el pasado no tiene importancia.
(Marta Gómez- Déjalo ir)

martes, diciembre 26, 2006

El pueblo no tiene ideologías mija, que no las tiene.

En un do, re, mi, fa, sol, la si… (Do) me cantaba H.B la retahíla que traduce ínfimamente el sentir de los dominicanos cuando de seguimientos políticos se habla. Y me dice el don. Me dice. El pueblo que no cree en figuras, tuerce su hombro hacia otros campos menos difíciles de comprender. Se inmersan (muy empapadamente) en las religiones baratosas, en los “amenes”, “gloriases”, “dios te salve Maria, Juan, Pedrito” o mas bien en los deportes en los que no se necesita pensar mucho para comprender lo que va sucediendo. Los deportes que se valen de unos azules, amarillos, rojos y verdes para crear euforia en los tres costados de isla que nos circundan.

Es así, tristemente, como vemos entonces pisotear un José Martí no nuestro, un Maximiliano Gómez abatido de buscar-sin-encontrar almas que encaminar hacia un No dispar mundito que se pueda caminar a pies. Es así, angustiosamente cuando se ven banderolas decorar carros sin gomas ni puertas, esqueletos vivos que duermen en casas en donde te da la acostumbrada bienvenida una crucecita rosariada, un cuadro de un hombre con espinas, y, por supuesto, la susodicha bandera que una vez en el carro se desprende para iluminar los espacios del hogar con su frase memoriosa impregnada “El equipito”.

Claro, es mejor siempre así, un pueblo sin ideologías mas que llegar FINALMENTE al tan esperado paraíso con 21 juegos ganados, unos cerebros que siguen bailoteando al roncanroll de los idiotas, unas gentes que no saben quien/para quien gobierna quien gobierna. En fin, un pueblo dominicano que cada día más sucumbe en el llanto sórdido, transparente y chueco del no saber que seguir, ni mucho menos para que sirve seguir.
Y yo que no le quería creer a H.B...

jueves, diciembre 21, 2006



...A nadie puedo preguntar con las palabras del alma, y es mi tristeza un papel que el viento no deja caer...

Erase una vez, una diminuta mariposa que revoloteaba todas las mañanas por mi cerebro. Todos los Domingos ella era la encomendada a hacerme creer maga de ilusiones, era ella quien me hacía pensar que la vida se puede dar toda en un instante, era mi compañera fiel de sonrisas, mi reflejo brevemente distorsionado.


Desperté una clara mañana y fui a caminar por los parques de auroras, por las letras acongojadas que olvidan dueños, por las calles cansadas de ser desdibujadas. Eran los comienzos de unos aires de felicidad, de una felicidad a punto de ser corrida hacia el infinito.


Estaba yo, estaba ella presente y estaba el medio transistor, el nexo entre nosotras dos, mi padre. Durante dos segundos sentí el frio de su paladar, fielmente me fue sincero, fielmente me dijo que nuestra mariposa bailarina se nos iba sin pensar en adioses cercanos, fielmente me dijo que nuestra bailarina simplemente se nos iba sin pedirnos permiso.


Con o sin causas de repente se me ha nublado el pensar, éste aun permanece intacto, no acepta el hecho, no acepta la incertidumbre.

Sutilmente me han ido inundando las mismas causas, sutilmente se me ha hecho la garganta y la razón un solo nudo, duramente me ha golpeado el mazo de lo absurdo por tercera vez. Hoy pretendo arroparme con esas alas que con cadencia movía mi mariposita, hoy espero verle quieta pero despierta, hoy quiero que mañana nuestra bailarina regrese a endulzar a áquel que le espera con su débil timón, hoy quiero creer que creo en ángeles compasivos que me la traerán de vuelta a como estuvo. Hoy, hoy sencillamente le estoy esperando con almohada y cobija.
La hora no te llega Emilia... te queda mucho por dar, mucha felicidad a impregnar.