domingo, febrero 22, 2009

Intentando ((Juste essayer))

Madrid está en ventaja. Anda a 7 puntos (buena racha le acompaña), y yo voy perdiendo el servilismo al fútbol. Me ha hecho daño cambiar la TV por la PC, sobre todo porque no he encontrado un "real time" de los juegos del UEFA y no he reparado en moverme ni un centímetro del asiento plastificado que se inserta en el cuarto nueve-metrado.

Cuatro fines de semanas, he de ser exacta, me ha tomado aprender a darme cuenta lo antojado que es el mundo y la gente que anda montada en él. Aquella manera maravillosa de convertir un hecho simple, en algo fuera de serie y pa colmo complicao'. Me ha gustado, sin embargo insisto, he perdido los canales, las reparticiones de goles de unos brasileros increíbles, de unos latinos exhorbitantes. Girada, chueca, ahora si se que la pelea de -como perder el tiempo y no darse cuenta- la tenia ganada aquel muchacho que creía ser omnipotente-omnipresente.

No me he levantado, repito, sigo pegada al monitor de borde negro y botón verde. Sigo viendo a la flaca que me adorna el fondo de pantalla y me predica felicidad. Nada me ata a seguir, pero es que me gusta, sentir la seguridad de que todo puede encontrarse tan fácil como deslizar los dedos y apretar fuerte. La vida se resume en páginas, en imágenes y eso me gusta.

El Barcelona anda pendiente. La hora de la repetición anda cerca. Cualquiera se levanta y confirma lo que dice el diario español. Cualquiera hace el intento, a ver si es verdad

sábado, febrero 14, 2009

A Venus en un barco



Me han conocido por ser muy realista en la mayoría de las situaciones, y cuando digo realista me refiero a que no soy de las que se dejan influenciar por el "aura" del entorno y le sonríen a todo lo que ven. No vivo ataviada de frases de autoayuda y superación, sin embargo, creo que la gente me ve como una persona envuelta en felicidad -y es verdad- aunque no proclame dicho enunciado firmemente.

Vivo planificando todo, metódicamente, recelosa de que la vida se me acabe sin haber cumplido ciertas cosas que viven marcándome el pensamiento. Todos tenemos algo de eso, es normal querer dictar el futuro que nos depara. Pero planificar es una palabra inadecuada para esta sociedad. Proyectar senderos, a veces es crearse "positivismos imposibles", siempre que se viva en el país en donde la Universidad estatal es la misma que no permite que sus estudiantes planifiquen sus estudios conforme a un horario y a unas materias que están impresas en algo que ellos llaman pensum. De ahí vengo, y es increíble-pero cierto- que aun fuera del recinto no puedas, literalmente, salir de el. El desorden embarga a la autónoma.

H.B dice que ella es la célula, el reflejo de "como funcionan las cosas aquí", y yo creo, que los núcleos que concentran medio millón de personas deberían quedar hábiles para dejar de actuar a la 'brigandina' y conformarse de manera organizada y, dicha la palabra otra vez, planificada.

Estoy casi convencida de que la respuesta a mi dolor de cabeza es, como dice aquella frase gringa "go with the flow" a ver si la incertidumbre hace que el barco pueda llegar a Venus de una vez por todas.

martes, febrero 10, 2009

On atend

On atend la bonheur
On atend des choses qu'on ne fait pas
On atend a vivre
a sourir

On atend quelqu'un d'autre
Le ciel, les histoires,
On atend voir les reflets sur le murs
On atend l'amitie

On atend trop - on atend rien
Les temps
Quand est-ce qu'il vient
On atend pour lui meme,
Magnifiquement, on antend

miércoles, febrero 04, 2009

No me canso


He escrito mucho sobre tí, he incursionado en guardar tus fotos viejas, colocarme tu sombrero gacho negro-pardo y mirarme fijamente al espejo desde un tiempo hacia acá. Te parecías mucho a mi padre (mi padre se parecía mucho a ti).

Los domingos estaban escritos en todas mis agendas, estaban marcados, verte era asunto primordial de ese "primer" día de la semana. Así auguraba que todo saldría bien y dormía tranquila recordando nuestras luchas de puños en la mesa o desde tu sillón ancho y marrón.

Supe que me querías mucho, lo sabia siempre que se aproximaba la despedida y tus ojos se llenaban de lágrimas, creo que sabias que el tiempo de perdernos llegaría de prisa. Todo el tiempo lo supiste. Supiste también que tenias el don de colmarme de felicidad con cada guiñapo de sonrisa que lanzabas al aire, supiste, recelosamente, como guardar el secreto de un matrimonio eterno y feliz **y te llevaste el secreto. Supiste como enseñarme a abrazar, a peinar tu cabellera gris, pero sobretodo a dejarme juguetear con tus orejas, con tus manos, con tus chistes.

Recuerdo tantas cosas de tí, me encanta recordarlas, me sumergen tan profundo.Ahora mismo, recuerdo vernos sentados en la finca, mientras tu hijo, mi padre, jugaba ensimismado aquello que aun une a la familia y no los deja salirse de costado.

Aunque el reloj marque las 12.30 a.m, siento que el día de tu despedida no se me va de las manos. Ocho meses me han parecido eternos sin tí. Sé que no podré dormir sabiendo que otro domingo me espera desolado. Sin tus manos Chago, sin tu risa ni tu voz.

Sin embargo Santiago, no he dejado de verte ningún domingo, no he dejado de verte en ningún momento.