Madrid está en ventaja. Anda a 7 puntos (buena racha le acompaña), y yo voy perdiendo el servilismo al fútbol. Me ha hecho daño cambiar la TV por la PC, sobre todo porque no he encontrado un "real time" de los juegos del UEFA y no he reparado en moverme ni un centímetro del asiento plastificado que se inserta en el cuarto nueve-metrado.
Cuatro fines de semanas, he de ser exacta, me ha tomado aprender a darme cuenta lo antojado que es el mundo y la gente que anda montada en él. Aquella manera maravillosa de convertir un hecho simple, en algo fuera de serie y pa colmo complicao'. Me ha gustado, sin embargo insisto, he perdido los canales, las reparticiones de goles de unos brasileros increíbles, de unos latinos exhorbitantes. Girada, chueca, ahora si se que la pelea de -como perder el tiempo y no darse cuenta- la tenia ganada aquel muchacho que creía ser omnipotente-omnipresente.
No me he levantado, repito, sigo pegada al monitor de borde negro y botón verde. Sigo viendo a la flaca que me adorna el fondo de pantalla y me predica felicidad. Nada me ata a seguir, pero es que me gusta, sentir la seguridad de que todo puede encontrarse tan fácil como deslizar los dedos y apretar fuerte. La vida se resume en páginas, en imágenes y eso me gusta.
El Barcelona anda pendiente. La hora de la repetición anda cerca. Cualquiera se levanta y confirma lo que dice el diario español. Cualquiera hace el intento, a ver si es verdad