jueves, enero 29, 2009

La máquina de los deseos



Una tarde cualquiera me puse a observarle. Me fijaba en sus ojos cual destello apacible, sus cabellos negros y aquella barba bien crecida que luego serviría para pagar alguna promesa engendrada.

Recorrer los pasillos atiborrados de enfermos era cosa diaria, chequearlos de arriba hacia abajo, tomar notas, tomar mas notas y cansarme de las susodichas repeticiones que encarna cualquier cuidadora de pacientes era realmente una tarea común.

Aquél día, algo rompió la rutina. Soñé que me miraba el individuo de barba larga y, era justo, creo que me merecía esos segundos de felicidad inexplicable. Un intruso generó un milagro, el milagro de que pedir un deseo fuera cosa fácil cuando se usa aquello que protege nuestros ojos, eso que llaman pestaña. Sí, una pestaña tranquila y calmada resolvió desprenderse de un ojo extraño y el muchacho de la barba resolvió apartarla y pedir un deseo junto a la dueña del cabello. La incumbente siquiera reparó en prestar atención y se esfumó del lugar. Quedársela para sí, fue la respuesta del muchacho, yo, colmada de inocencia precoz objeté aquella disolución de "Pedir deseos cuando una pestaña se separa" y dije: Pues pídelo tú!, que esperas!, él, como cumpliendo con anterioridad mi deseo de cruzar alguna mirada, indicó que nunca funciona si no se pide entre dos.

Colocó su dedo índice con palma arriba, esperando el contacto justo del mismo extremo mío. Lo hice, y me quedé pensando en que mis deseos (todos los que pudieron haberme pasado en ese nanosegundo) se habían cumplido inmediatamente. No era necesario despegar los dedos para saber que la pestaña, sí, aquella mágica pestaña, se quedaría impregnada para siempre en mi mano, sólo sonreí y cuando finalmente nos tocó sentir la ausencia de piel, bajé la cabeza para confirmar, simplemente confirmar, que ciertamente ahi quedaba, el rastro de aquella máquina de deseos que los vuelve realidad al instante.

Sigo guardando en el bolsillo izquierdo aquella pestaña. Seguirá latiendo perenne junto a lo que acolcha su respaldo.

domingo, enero 18, 2009

Soñando futuro



(Ver imágenes del encuentro haciendo clic aquí)

La vigilia en contra del gobierno Israelí de ayer sábado fue un éxito rotundo. Esperaba encontrarme con mas juventud conocida, sin embargo solo vi algunas secuelas de FELABEL y los viejos-firmes robles de los partidos izquierdistas(Iván Rodríguez, Higinio Báez, Ramón Almánzar).

Coreamos las consignas de apoyo al pueblo palestino, ondeamos la bandera verde-roji-negra y gritamos en contra del pueblo yanqui-israelí. Desde las 17 hrs hasta las 19 hrs estuvimos en el Parque Independencia, mostrando afiches de crueldad, de violencia, de sangre, de niños muertos, de genocidio.

Me basta creer en un pueblo que se atreve a soñar, me basta creer que hay gente que piensa diferente y no cambia su pensar, me basta creer que el futuro seguimos construyéndolo a base de lucha y de ideologías permeadas en el pensar por un Marx o un gran Fidel. Me basta creer que seguimos soñando futuro, que seguimos construyendo paz, que nos sigue una muchedumbre que piensa igual.

No al genocidio!
Viva Palestina!
Palestina libre!

martes, enero 13, 2009

El laberinto

Gettyimages

El laberinto no era un lugar, era un recorrido sin destino alguno. Era un camino que conducía a la nada. El laberinto era un camino difuso. Camino de estrellas caídas, de pedazos de cosas, el camino era un trazado hecho con titubeante medida, en desorden. El camino seguía siendo un susodicho laberinto, lejano, oscuro, frío.

Una trinchera que desafiaba el espacio, un repetido sonar que invadía el trayecto. El laberinto era una trinchera, un tiempo de luchas interminables, historias enterradas y guardadas con llave de pandora.

El destino no pertenecía a nadie, aquel destino, aquel que mencionaban los relatos de escolaridad, "El destino", el destino era cambiable. Cuando lo que se tiene son simples manojos de verdades, pedazos de futuro, pasos cambiables-títeres-esclavos de otro, entonces no se tiene destino. Se tiene supervivencia.

Se creó por si mismo, nadie lo ayudó, el laberinto hacia recodos por cada segundo que pasaba en mis dedos, el laberinto se multiplicaba, crecía y crecía.


Háblame...
Despiertame de esta pesadilla, hoy quiero empezar a soñar futuro...

sábado, enero 10, 2009

Inadmisible

Imagen http://corrientecomunistagm.blogspot.com/

Inadmisible es confiarse de la vida
vivir como si existiesen infinitas horas,
Infinitos segundos.

Es inadmisible arroparse con la manta que tiñe el cielo,
dejarla pasar sin extasiarse,
Inadmisible.

Dejar correr las tardes
sin tocar con los dedos sus letras,
Inadmisible

Inadmisible es sembrar ilusiones,
Romperlas
Hacer promesas sin cumplir,
Inadmisible

Es inadmisible el dolor,
los cuerpos bañados de sangre,
Un estado que no se inmuta,
hiriendo la tierra del cristo de los católicos

Sigue siendo inadmisible el silencio,
inadmisible la tristeza engendrada,

Inadmisible los pueblos ciegos
la ceguera es inadmisible,

Quedarse quieto,
esperar milagros,
cruzarse de brazos,
Inadmisible

Guardar con recelo la lumbre
dando paso a la oscuridad
que sumerge
que engulle
Inadmisible

Inadmisible seguir momificados
Inadmisible sentarse a ver como pasa la vida por nuestros ojos
no hacer nada
Es inadmisible!

domingo, enero 04, 2009

Con un poco de amor (sobrevivo)

Una canción que Silvio escribió en el año de mi nacimiento, una canción que no deja de encantarme y enamorarme, una canción de amor.

Con un poco de amor-Silvio Rodríguez

Con un poco de amor sobrevivo.
Sobrevivo pecado, castigo.
Con un poco de amor yo me salvo.
Sólo un poco de amor y soy algo.

Con un poco de amor tanto me enriquecí,
que gastaba y siempre quedaba
mi poco de amor.

Con un poco de amor me levanto
a mi diario de sed y de espanto.
Con un poco de amor yo progreso,
canto himnos, me odian, voy preso.

Con un poco de amor tanto me enriquecí
que gastaba y siempre quedaba…

Con un poco de amor fue tejida mi piel
y el cincel de mis huesos fue un poco de amor.
Con un poco de amor
soy yo mismo, soy tú, soy aquel.

Con un poco de amor deberé continuar,
a pesar de que sumo mil pocos de amor.
Con un poco de amor,
trabajando por un poco más.