miércoles, noviembre 19, 2008

Resguardando (cuida bien tus estrellas)


Aquella mirada, era el resumen de la noche posada en tus ojos...



Como cuando uno ve hacia el cielo y se inmersa en él. Hoy cerré mis ojos y vi estrellas por doquier, con la vitrola encendida escuchando a "Judith" de boca de Silvio. Me acordé de mí en un tiempo pasado, suspiré...

Como cuando uno guarda las cosas tan metódica y celosamente. Como viendo un vacío hondo-inentendible que sobreexiste, hoy caminé, anduve, pensé por un instante estar en el lugar equivocado, con la gente equivocada, simplemente extraviada.

Como cuando uno se da cuenta que no puede mas, que respirar es difícil, que la vida va maniatandonos a los mismos lugares, los mismos seres, las mismas cosas.

No puedo dejarme llevar, resguardarse es preciso, meditar sobre el ayer y postrarlo en el infinito. El firmamento espera que dibujemos aquellas estrellas que nos pide guardar nuestro Silvio. Yo ya las estoy cuidando bien, tengo algunas en los bolsillos del alma esperando pacientes ser lanzadas al cielo -para alzar vuelo con ellas-

martes, noviembre 18, 2008

La Rabia

Esta madrugada me puse a reoir la canción de Silvio (nuestro Silvio). A por Guillermina, porque nos hemos "cedido" al intento cruel de NO ser rabiosas y tercas y tercas y rabiosas con la vida. Porque uno va aprendiendo a flojar la cuerda de cuando en vez, para no ponerse mas viejo y mas pronto mas terco.

Días y Flores


Si me levanto temprano
Fresco y curado, claro y feliz
Y te digo voy al bosque para aliviarme de ti
Sabe que dentro tengo un tesoro
Que me llega a la raiz
Si luego vuelvo cargado con muchas flores (mucho color)
Y te las pongo en la risa, en la ternura, en la voz
Es que he mojado en flor mi camisa para teñir su sudor
Pero si un día me demoro
No te impacientes, yo volveré más tarde
Será que a la más profunda alegría
Me habrá seguido la rabia ese día:

La rabia simple del hombre silvestre
La rabia bomba, la rabia de muerte
La rabia imperio asesiño de niños
La rabia se me ha podrido en cariño
La rabia madre por Dios tengo frío
La rabia es mío, eso es mío, solo mío
La rabia bebo pero no me mojo
La rabia miedo a perder el manojo
La rabia hijo zapato de tierra
La rabia dame o te hago la guerra
La rabia todo tiene su momento
La rabia el grito se lo lleva el viento
La rabia el grito se lo lleva el viento
La rabia oro sobre la conciencia
La rabia coño, paciencia, paciencia
La rabia es mi vocación

Si hay días que vuelvo cansado
Sucio del tiempo, sin para amor
Es que regreso del mundo, no del bosque, no del sol
En eso días, compañera, ponte alma nueva
Para mi más bella flor

lunes, noviembre 17, 2008

¿Adonde te marchas, canción de la brisa?

Como quien no quiere la cosa, ya ha pasado un mes.. yo sigo-sintiéndome igual, viviendo igual...

Esperando ver que depara la vida, el eco que repite el cantar, queriendo volver (volver).



La Gaviota, S.R


Corrían los días de a fines de guerra
había un soldado regresando intacto:
intacto del frío mortal de la tierra,
intacto de flores de horror en su cuarto.

Elevó los ojos, respiró profundo,
la palabra cielo se hizo en su boca
y como si no hubiera más en el mundo
por el firmamento pasó una gaviota.

Gaviota, gaviota, vals del equilibrio,
cadencia increíble, llamada en el hombro.
Gaviota, gaviota, blancura de lirio,
aire y bailarina, gaviota de asombro.

¿A dónde te marchas, canción de la brisa,
tan rápida, tan detenida,
disparo en la sien y metralla en la risa,
gaviota que pasa y se lleva la vida?

Corrían los días de a fines de guerra,
pasó una gaviota volando, volando
lento, como un tiempo de amor que se cierra,
imperio de ala, de cielo y de cuándo.

Gaviota, gaviota, vals del equilibrio,
cadencia increíble, llamada en el hombro.
Gaviota, gaviota, blancura de lirio,
aire y bailarina, gaviota de asombro.

Corrían los días de a fines de guerra,
pasó una gaviota volando
y el que anduvo intacto rodó por la tierra:
huérfano, desnudo, herido, sangrando.

jueves, noviembre 06, 2008

Menguante


El banco de mármol, la plaza, el velero;
cañones por banda… La casa, el colegio,
el uno en la espalda del breve portero…
ya nada es lo mismo.
Menguaron. Pequeños.

El patio, las flores, el invernadero,
los verdes limones que da el limonero,
la lluvia golpeando en temor de mis sueños…
ya nada es lo mismo.
Menguaron. Pequeños.

Sólo el mar es igual,
profundo y azul:
más grande que yo,
más grande que tú.

La piedra que enjuaga el jersey del invierno,
mis botas de barro, mi espada, mis besos,
la Iglesia espiando el calor de mis juegos…
ya nada es lo mismo.
Menguaron. Pequeños.

El arco que carga el rosal desde el suelo,
la calle que ayer era un campo desierto,
la luz del otoño arañando el espejo…
ya nada es lo mismo.
Menguaron. Pequeños.


Sólo el mar es igual…

miércoles, noviembre 05, 2008

Escuchando ((serie pedestal))



"Finding the world in the smallness of a grain of sand
And holding infinities in the palm of your hand"


Siempre he creido que el ser humano es renovable, auto-renovable, que uno (uno mismo) nació con la facultad increíble de buscar bienestar no importa el entorno en que se viva.

Nos sirven de respaldo nuestros sentidos, nuestras manos para agarrarnos, nuestros pies para seguir el camino y sostenernos, sostenernos. Nuestros lóbulos orbitarios para darnos cuenta de lo que nos rodea, quienes nos rodean, a veces un tanto confiado, un tanto crédulo. Luego quedamos dotados por un aire que se inserta en nuestro organismo a sobremanera, y saboreamos la brisa, para saber cuando es temporada de sueños y vidas por vivir, pero sobretodo escuchamos, las ninfas, los mundos perdidos, los sonidos de felicidad y de tristeza, escuchamos al sol salir, lo sentimos como chasquido mañanero agudo. Escuchamos las voces de nuestros ancestros, escuchamos los besos filiales que nos fueron regalados en la niñez.

Me colmo de los sonidos de aquellos encuentros que duran eternos en mi pensar, de los juegos con el abuelo, de los caramelos con sabor a menta y la peineta que despeinaba su cabellera blanca, de su pulso contra el mío fiel cada domingo, del sombrero que aún guardo colgado de la puerta de mi habitación.

Ayer, a cinco meses de su ausencia solo fisica, un sonido de musica, tambor y risas me llenaron el ser y recordé a Chago, recordé a un Santiago risueño y juguetón, a un gran hombre. A mi gran abuelo. Hoy, escuchando sigo los relatos de batallas ganadas y perdidas, un poco de Chago, un poco de Sting para refrescar el alma, un poco de todo un poco.