
En la misma semana en que me tocó ser juez y parte de un extracto de mi futuro, tomé decisiones que, viendo en retrospectiva, nunca me habría imaginado tomar. Decidí que en vez de seguir aquellos dictados caminos de seguridad, me insertaría en la incertidumbre, en "a lo que venga (lo que fuere)".
Tengo en mis manos unos números que representan un recorrido que está por realizarse, tengo en el costado unos sueños puestos en pause hasta que alguien esté listo a encomendarlos junto a mi. Siento que me queda tan poco tiempo, que se me escapa, siento, a veces siento que dejo de sentir.
Mis días se han reducido a su mas mínima expresión. Hace dos días justos me diste el chance de sonreír de nuevo, ni cuenta te diste y, así se hizo perfecto. He vuelto a ser un títere, de algo que no soy yo y sin embargo no dejo de serlo. Siento que aquella brisa alardeaba alegría y permanencia. Alardeaba felicidad.


