Levito en este cuarto, contando las cinco semanas que tengo en tierra extranjera, en tierra de gente organizada y culta. Siempre que sepa que pertenezco al lugar que me acoge entonces respiro tranquila. Algo de repudio al regreso, algo de olvido de la conciencia, algo de saber que este instante pronto se me esfuma de las manos.
Frankfurt era un destino posible, estaba ahí, con sus grandes edificios y su centro económico esperando por mi. Habrá que posponerlo por largo tiempo. Me queda en el recuerdo la ciudad del Berlage, la de Horta, las reuniones interminables en el "BODEN", el sutil sonar de Paris (que ciudad tan hermosa), o Barcelona y Gaudí.
No estoy proyectando despedidas, pero se que, en algún tiempo me tocara hacerlo, decir adiós como lo he hecho ya tantas veces.
"Listening to Goo Goo dolls have done a right thing in my heart-pocket, it feels so right to think ahead and hold on, and suddenly belong..."