Y tanto que criticaba el asedio de dominicanos en Barcelona. Tan subestimada la tenía que hasta postergaba este destino tan exquisito.
No pude cerrar los ojos, ahora entiendo bien al “Manu” cuando no podía parar de hablar de BCN, y yo no entendía, no entendía, hasta que por fin, comprendí que en Barcelona cerrar los ojos es un delito.
Joder!, que ciudad, pero joder que ciudad. Equiparable a ninguna otra, “Desigual” a toda costa. Hermosa, con su matiz impreciso, inquieto-tranquilo. De todo tiene, desde la Barcelonetta hasta la Agbar en Plaça de les Glòries, pasando por la ruta del modernismo de mi adorado Gaudí hasta comerse unas tapas en Las Ramblas y darse un chupete de unas claritas en el Mercat.
El recorrido quedará plasmado en nipalantenipatra. Mientras, sigo suspirando regresar a sentirme como en casa (una casa nueva y limpia). Eso que me dió Barcelona en tan corto tiempo.
2 comentarios:
Eso es hasta que te pierdas x Valencia.
Para la proxima vez pues :), cuento con tu invitacion y voy :)
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