No hay nada que una taza de café o una buena conversación con un amigo no repare cualquier daño hecho al cuerpo. Si las dos van de la mano, se sonríe mas y se disfruta mejor.
He pasado cuatro días fuera del cascarón. Mis primas Mo' y Lala se han encargado de que dormir no sea una necesidad del cuerpo, mucho menos descansar la mente. La panza sigue en expansión y el cansancio es agobiante. Sin embargo nunca he estado tan satisfecha en ningún momento y por tanto tiempo.
Tanto verdor recorrido, tantas carcajadas sueltas en el aire, tanta felicidad única. Creo que no necesito nada mas para sentirme completa. La ciudad-la gente me ha dado mucho de sí, tanto que rebozan mis manos de hartazgo completo.
Hoy he pensado que aquellas decisiones que están por venir debo tomarlas pronto y "ya", para no quedarme atrás y arrepentirme, mientras, me queda arreglar mis cosas para el trabajo mañana, seguir odiando al jefe de estado que nos gobierna que se exalta de sus indultos maltrechos y vivir conforme a lo que he venido modificando en el pensamiento.
Seguir aquellas calles de felicidad, junto a ustedes, los que me quieren.