Yo sigo sin saber lo que es el destino
Estoy sentada en una silla un tanto incómoda; viendo como aquellos ven, simultáneamente un partido de baseball y una página abierta del grandioso Facebook. Estoy de regreso a este lado del nuevo mundo; del lado en que hace mas frío [en los costados y dentro en el ser] sentada mirando un par de casi desconocidos y al mismo tiempo encharcada en la ventana que tiene vista hacia el Danehy Park esperando que vengan a por mí y me lleven 40 minutos lejos de este piso.
En estos últimos dos días he dormido mas que nunca; perdiendo tiempo, caminando la ciudad de Cambridge por segunda vez, pasando por Harvard y por el M.I.T. y por un Downtown lleno de luces. Esta vez, mas que emoción, serena me encuentro, queriendo estar de vuelta a mi tierra que tantos lloriqueos le aquejan. Esta vez si que fue duro partir, mi cuerpo se siente en una libertad restringida; un estilo de exilio.
Las despedidas fueron varias, incluyendo un viaje con poca planificación a Valle Nuevo y la ciudad de Constanza, una sangría riquísima, unas pizzas italianas y unas charlas interminables. Sin embargo estoy de nuevo aquí, sentada esperando partir hacia el oeste del estado a ver mas familia y luego, a bajar a NYC para partir, finalmente a mi hogar momentáneo y a escribir una nueva historia que se esfume más rápido que doce meses a ver si la vida me premia y me pone de regreso al lugar en el que pertenezco verdaderamente.
Pero amén de los católicos; a seguir caminando, como diría Kevin en una de las canciones que andan sonando en el blog; "Do it now, timing is the answer to success"
