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sábado, agosto 20, 2011

Exiliada

Yo sigo sin saber lo que es el destino


Estoy sentada en una silla un tanto incómoda; viendo como aquellos ven, simultáneamente un partido de baseball y una página abierta del grandioso Facebook. Estoy de regreso a este lado del nuevo mundo; del lado en que hace mas frío [en los costados y dentro en el ser] sentada mirando un par de casi desconocidos y al mismo tiempo encharcada en la ventana que tiene vista hacia el Danehy Park esperando que vengan a por mí y me lleven 40 minutos lejos de este piso.

En estos últimos dos días he dormido mas que nunca; perdiendo tiempo, caminando la ciudad de Cambridge por segunda vez, pasando por Harvard y por el M.I.T. y por un Downtown lleno de luces. Esta vez, mas que emoción, serena me encuentro, queriendo estar de vuelta a mi tierra que tantos lloriqueos le aquejan. Esta vez si que fue duro partir, mi cuerpo se siente en una libertad restringida; un estilo de exilio.

Las despedidas fueron varias, incluyendo un viaje con poca planificación a Valle Nuevo y la ciudad de Constanza, una sangría riquísima, unas pizzas italianas y unas charlas interminables. Sin embargo estoy de nuevo aquí, sentada esperando partir hacia el oeste del estado a ver mas familia y luego, a bajar a NYC para partir, finalmente a mi hogar momentáneo y a escribir una nueva historia que se esfume más rápido que doce meses a ver si la vida me premia y me pone de regreso al lugar en el que pertenezco verdaderamente.

Pero amén de los católicos; a seguir caminando, como diría Kevin en una de las canciones que andan sonando en el blog; "Do it now, timing is the answer to success"

martes, julio 26, 2011

De regreso; tren al sur


No imagino como hay gente que niega sentir pasion por esta tierra, como pueden existir seres que prefieran darle la espalda a la brisa tibia de mi isla, como aun hay gente que prefiere exiliarse en tierras lejanas.

Hace mucho que no escribo algo con un poco de sustancia, siempre he pensado que mientras mas feliz se esta, menos se reflexiona sobre las cosas y las ideas se quedan como ensimismadas en algún almíbar que no las deja fluir; una especie de caramelo solido que te ata a no dejar fluir tus ideas.

Hoy es Lunes 25, tengo casi dos meses en mi tierra y ya casi echo raíces, no me quiero ir, todo el mundo lo sabe, no quiero volver a aquel campo en Utah. Me ha tocado disfrutar confines de esta isla que antes no conocía; hablo de Puerto Plata desde otra perspectiva, del aire del sur, hablo por ejemplo de la Bahía.

El Viernes pasado, junto a Mónica, Huascar, él y yo fuimos a dar un recorrido por el sur. Obviando su proximidad a la fuente del colera y demás enfermedades, me emocione bastante, primero porque fuimos a medio planificar (sin habitación determinada ni plan estructurado) y nos fue bien. La historia no es tan larga como el recorrido, sin embargo, repito, nos fue lo suficientemente bien como para repetir el viaje.

Llegamos el Viernes a las 11 de la noche, después de que cada quien salió de sus labores condujimos alrededor de 4 horas (entre paradas y otras cosas) hasta llegar al "Quemaito" de Barahona. Allí nos quedamos en un lugar del camino, al dia siguiente, mientras gritaba por beberme un sorbo de cafe, conocí los miradores que nos guiarían a Bahía. El recorrido total es de algunas 8 horas, sin mentir, entre vacas, iguanas, mulas y demás animales que se tropiezan contigo en medio del camino, el gasto total del viaje, fue de algunos 15,000 mil pesos incluyendo estadias, comida, combustible, bote y misceláneos.

El viaje valió la pena, lo unico es que el tiempo, este tiempo se me va agotando rápido y mas rápido. Dentro de tres semanas me toca regresar; esta vez viajare via Boston a Utah y me quedare un tiempo en la ciudad del Emerald Necklace para luego perseguir la trayectoria que pause.