Llegué tarde por extasiarme en Delft, casi desaparecían los rastros de muchedumbre cuando por fin le vi, camino atiborrado de un sinnúmero de cosas raras. No duré mucho, tomé rumbo a Amsterdam a ver si lograba algunas capturas interesantes, mas no sucedió así.
Ayer, despues de comprara algunas cosas Delfts Blauw, me senté en casa de Steve, charlamos junto a cervezas interminables y pinchos de un pollo sin sazón. Sam estaba ahí, con sus ojos azules de mirada profunda, "practicing to be a good drummer".