sábado, agosto 23, 2008

Vidas..Un concierto de sueño y poesía


Acabo de regresar de una noche mágica, así lo dispuso el destino en el que, siendo incrédula hoy me vuelve creyente elevado a la décima potencia.

He regresado de uno de los conciertos más maravillosos que han conquistado jamás mi corazón.
El escenario: Vidas, Pedro Guerra, Teatro Nacional,
Los espectadores: Mi padre y yo.

Comienza la noche, son las 8:40 y un trío empieza a generar alegría en mi ser, “Gasta” fue la que mas me marcó, H.B y yo nos quedamos atónitos al ver como tres personas hacen tan buen uso de un instrumento como la voz, como las cuerdas de la guitarra. Se retiran luego de cuatro canciones, se retiran y quedamos las 1,500 personas y “pico” esperando a que salga el bravísimo Pedro Guerra.

Llega el momento, ahí esta, con sus converse verdes (como el resto de los músicos), con su camiseta grisácea y sus jeans de siempre, con la guitarra a cuestas y cantando “Humo”, aquella canción del nuevo disco.

Siguen las demás, “Quisiera Saber”, luego “Matilde”, luego nos canta la canción a su hija Lara, la canción a la adolescencia y de repente me recuerda a mi hermana mayor y la euforia de vivir todo cuando se tienen catorce. “la discusión empieza por que por ejemplo quiere hacerse un piercing, después de un rato se discute entonces el lugar en donde se lo quiere poner” dice Pedro Guerra, y nos hace salir al unísono una carcajada.

Debajo del puente circundó las guitarras, luego, luego todo fue poesía, todo se fue dibujando en el papel, todo fue dictándose perfectamente hasta que nos henchimos de alegría y coreamos “Otra forma de sentir” y por supuesto, la que promete ser un éxito de cinco mil años: “5,000 años”, la canción que relata la historia de dos cuerpos, dos cadáveres encontrados enterrados abrazados y cuyos huesos suponen unos cinco mil años de vida. Pedro Guerra dice que según el, es lo mas parecido al amor eterno, yo digo que es lo mas similar a la felicidad perfecta, quedar así, tatuado junto a otros huesos, volverse uno.

A Pedro me tocó verle hace ya casi cuatro años, le vi junto a la prima Mo’ en un concierto que promocionaba su disco “Bolsillos”, aquello fue sorprendente y hoy, hoy no se si fue mejor, mucho mejor o igual, todos sus conciertos no tienen nombre, son exorbitantes.

“Me he desintoxicado” dijo mi padre, yo reí un poco, asentí con la cabeza e inmediatamente corregí: nos hemos desintoxicado, hoy será una noche de buenos sueños.

Bravo Pedro Guerra, ¡Bravo!

Noche de poesía

Existen cosas en la vida, momentos cruciales que definen nuestras futuras trayectorias. El día de ayer fue un día de esos, un día en que el que de repente te encuentras frente a tu mismo ser e imaginas que han pasado ya veinte años.

Recuerdo haber “posteado” hace ya cuatro meses atrás la tan feliz noticia de que mi padre había terminado su libro de bolsillo, o no terminado como tal, el verbo correcto seria “impreso”, porque hecho estaba desde hacia casi un año. Si, en esa fecha finalmente nos entregaron los 1,000 ejemplares de “Alas y Razones”. Mi padre, por decisión propia, decidió esperar que pasase la “Feria del libro” para no pasar desapercibido en el ojo público, se dió un viajecito a los Estados Unidos y, apoyado por el comisionado de cultura de N.Y, hizo una súper puesta en circulación de la que me enorgullezco fielmente.

Ahora bien, se preguntarán, porque New York, ¿porque no primero en su tierra natal?, simple, la respuesta es bastante simple, de los hermanos de mi padre solo dos quedan aquí, el resto vive allá junto a sus hijos, que son mis primos y junto a los primos de los primos y todos los Báez y Ureñas que alguna vez residieron en Jánico o bien en Santo Domingo. Así que por amor a su familia, por dedicación a ellos mismos, en ausencia de mis adorados abuelos, mi padre Higinio Báez, tomó rumbo a New York en el momento justo en que yo me encontraba de viaje en San Juan.

Cada uno de los que obtuvo el libro allí tiene su opinión personal sobre los escritos, pero bueno, faltaba circularlo aquí, faltaba desprenderse de los ejemplares en tierra dominicana, y fue ayer, ayer viernes, luego de que me pasé dos semanas con el “nick” publicitario en el Messenger, ayer Viernes 22 de Agosto fue cuando cuajó el encuentro.

El público estaba repleto de personalidades bastante estrechas a nuestra familia, allá estaba nuestra queridísima Amparo Chantada, mi queridísima Melissa Cabrera, el cercano León David (quien se encargo del prologo del libro), la encargada de la ADP y excandidata a Vicepresidenta en los comicios presidenciales pasados, Maria Teresa, Virtudes Álvarez por parte del MIUCA, Iván por parte del Partido Nueva Alternativa, en fin, personas muy estrechas a mi padre, y a nosotros como familia en general.

El preludio lo leyó León David, luego hablo un poco de cada poesía mi querido padre, y, al final, casi se le salen algunas lagrimas mientras declamaba la poesía titulada Caracola, cuya dedicación esta dirigida a Manolo.

Los libros que quedaron siguen acá, si les interesa alguno me contactan por el medio que quieran, mientras les dejo un video pequeño de lo acontecido ayer. Gracias a los que nos acompañaron, ¡muchísimas gracias!

Dejo aqui "Caracola"

martes, agosto 19, 2008

El Tiempo (de como juegan con el)

La calle esta tupida, no cabe "ni un mandao" y la gente sigue presionando para ganar un espacio en el susodicho espacio en el que no hay espacio para nada. Estoy parada, moviendo los pies sobre el mismo eje, de izquierda a derecha y viceversa. El aire se va volviendo denso y cada vez mas denso. A mi alrededor veo gente que no se impacienta por nada, estan acostumbrados a lo mismo, a esperar que todo circule cinco metros por hora, veinte bostezos por minuto, ocho litros de sudor por cada segundo que pasa.

Me siento invadida por un deseo de gritar, me dan ganas de "jamaquear" a mis vecinos de travesia y despertarlos de esa rigidez a la que nos va convirtiendo la rutina. Ninguna luz se vuelve tan eterna como la que me toca ahora, estos han sido los veinte minutos mas largos que paso varada en la misma esquina.

Todo el mundo habla de lo mismo, algunos se quejan de lo que pasa, otros se quejan de aquellos que viven quejandose, luego estan los que no se quejan y solo quieren "llegar", estos ultimos, los conformistas, los que el cansancio les ha arrebatado el mas minimo sentido de lucha por lo que sea. Los que una luz mas o una luz menos solo significa cercania al hogar o viceversa.

Todos los dias sucede lo mismo, todos los dias rezo porque mi trayecto se vuelva corto y que simplemente todo circule con normalidad.

Hoy ha caido el ocaso, he visto pasar el dia y la noche como cosa comun. Ahora intento mirar a cualquier lado y pedir, a quien sea que escuche, que me de serenidad por lo menos por esa hora que me toca de regreso a casa, esos sesenta minutos de cansancio, asfixia y nerviosismo, esos sesenta minutos de un dia cualquiera, en una calle cualquiera, de mi querida ciudad de Santo Domingo.

domingo, agosto 17, 2008

Hasta que llegues

Recuerdo haber escrito esto en desesperanzadores momentos, recuerdo que me dije no volver a sentirme tan desdichada e infeliz, recuerdo que dije tantas cosas y que ahora vuelvo a repetir la misma escena. Hoy recuerdo que recordar es sentir los latidos mas fuertes que nunca, que la espera (de lo que sea/quien sea) siempre es intranquila, inquieta, exasperante. Prefiero seguir pegando los escritos en la pantalla, para hacer memoria de lo que el tiempo suele repetir en el pensar, hoy con esquemas distintos, ambientes desconocidos, seres cambiantes.

Hasta que llegues (tu)

Como un trapecio incapaz de rodar me siento ante esta orilla. Cuelgo incesante en un verano de canciones de brisa y olores a sandalo,

Me perfumo con tu olor.

Me empujan las estaciones con sus movimientos sinuosos

Un, dos, tres, vals de vientos de abril, me enloquece el sabor de sus palabras

Me exaspera la espera sin embargo por ti continuo el embargo de mi Corazon,

Hasta que llegues

Uno, dos, tres vienen a suplir tus manos y nada sucede

Hasta que llegue el instante justo en que llegues tu


Ahora empiezo a rodar

Hasta que llegues tu

Y ruedo …

Sigo rodando eternamente, mientras exista

Todo simplemente hasta que llegues tu



(Junio 2007)

Sudor de azúcar (vida de Batey)

Al despertar cada día, fielmente sirvo café en una taza alta, casi la atiborro del liquido negro y surto siempre dos o tres cucharadas de azúcar. El panorama nunca ha cambiado desde hace aproximadamente diez años atrás. Así hacen aproximadamente un 50% de los dominicanos cada mañana, antes de salir a las labores cotidianas, sea con el café, sea con cualquier otro líquido. Ceñido a nuestro vivir queda el azúcar.

Hace ya casi dos años hice mi primer viaje a uno de los tantos bateyes que existen en nuestro país. El trayecto fue dirigido hacia Barahona, específicamente hacia los bateyes Altagracia y Algodón. Fui por intuición propia, quería saber “como era eso”, eso de que los bateyes son lugares de población netamente haitiana, de casuchas cayendo, de condiciones infrahumanas.

Al llegar al lugar, casi todo fue cierto, excepto la primera suposición, las poblaciones no son totalmente haitianas, quizás, lo fueron hace un tiempo, pero ahora existe una mezcla casi homogénea de dominico-haitianos que luchan por un pedazo de tierra que les permita vivir, no exactamente de manera digna, sino simplemente que les permita vivir. La vida en el batey discurre de manera repetitiva, se trabajan seis meses cortando caña y los otros seis meses que restan al año se trabaja preparando la tierra, arando y sembrando más y más caña para la próxima cosecha. Todo es un círculo repetitivo, la vida va pasando en el mismo vaivén para los hombres y sus familias.

La vida fuera de la caña es algo limitada, no hay un modelo de comunidad bien establecido, si existe, por lo menos en el batey algodón, una escuela, un lugar para dedicar a la espiritualidad, algunos comercios bastante pequeños y muchos niños haciendo oficios de “gente grande”, buscando dinero fuera del batey, cargando agua para la casa, cuidando a los abuelos.


Algunos aspectos bastante generales son la insanidad en la que se habita, en el batey algodón existe una calle destinada total y absolutamente para la disposición de letrinas que dan a la calle, en el batey Altagracia esto ni siquiera existe, las mismas están dispuestas arbitrariamente y no dan abasto.

Cuando me toca el turno de regresar a casa, vengo con el cerebro lleno de ideas e incomodidades para con los industriales cañeros, esos grandes grupos que se llenan los bolsillos del sudor del azúcar y que no pueden destinar un pequeño fondo para el bienestar de sus trabajadores.

En mi segundo viaje el panorama era exactamente igual, esta vez en Sabana Grande de Boyá. Las casas muy parecidas a lo visto previo en Barahona, sin embargo, lo que si podía notarse era que con el tiempo dicha comunidad se haría parte del pueblo mismo. Su crecimiento iba directo hacia el centro de la ciudad. Las autoridades municipales no daban atención necesaria al caso.

En el tercer viaje decidí ir hacia el este, me encomendé hacia uno de los sectores mas llenos de comunidades bateyeras, La Romana fue el destino, los Bateyes “22”, “Peligro” y “Tentación” los lugares de visita.

El ambiente era distinto, se notaba un trato diferente hacia las viviendas, se habían hecho, previamente, intervenciones a las viviendas, mejoras a las infraestructuras comunes, incluso existe un municipio que previamente fue batey.

A simple vista todo parecía tener mejor visual, mas organización, hasta que decidí hacer una de las tantas preguntas comunes, en estas estaba, ¿Cuantas familias habitan cada vivienda?, el dato fue sorprendente, “de tres a cuatro” me respondió el joven de algunos doce años, “y eso, que, vivimos así porque aquí hay un capataz del Ingenio”.

No diré mas nada, solo se que si hundo el pie me voy en el lodo. Los grandes ingenios deben responder por sus trabajadores, la vida misma no puede ponerse en juego cuando cada sudor, cada paso de un Dominicano, Haitiano o simplemente un Dominico-Haitiano se vea en juego, cada gramo de azúcar quede dictado por quien sabe cuantas horas de trabajo bajo condiciones extremas. El que quiera hacerse voz que tome rumbo a cualquiera de las comunidades cañeras y vea por si mismo lo que ocurre. El pensamiento dictará la acción correcta.


Fotos por Ana B.S