sábado, septiembre 24, 2011

El piano

Esta es la historia de un sábado, de no importa que mes
Y de un hombre sentado al piano, de no importa que viejo café.


Esta es una madrugada de frío y de canciones de Billy Joel, de repente he llegado al Piano Man como por magia, no es que la canción me pega, no es que sea-ni me sienta como aquel hombre en el piano de aquella canción, es sólo como si viera mi vida dibujarse frente a ese espejo, en donde veintitantos veranos mas tarde no veré nada mas que un retrato chueco recordando estos días de ahora.

La versión de Ana Belén es un depresivo inmediato, y aunque lo evite, y aunque hoy sea, por coincidencia un Sábado mas en Utah, no olvido lo vivido, la incertidumbre del futuro, los caminos que he y no he de recorrer, en fin, de lo que está por venir. A veces hago como que imagino un cuento y me sumerjo en él, a veces recreo una historia de la tal Adelma y me vuelvo a mirar en el pasado, a veces ese Nostos no deja de perseguirme.

Hoy escuché un sonido que venía de unos pisos debajo de mí, lo perseguí y me hallé frente a un joven tocando unas notas hermosísimas. Creo que me antestecié junto al álmibar de aquella música, lo grabé en el móvil y seguí mi camino. No queria regresar al cuarto y volver a la realidad que me circundaba, más lo hice.

Ya sé que lo ha dicho Silvio y lo he repetido yo, no sé lo que es el destino, pero si sé que su trayecto ha cambiado abruptamente en las últimas tres semanas. Que este presente no era el mismo que me planteaba antes de volver, y lo que es mas, no sé, ni tengo idea si esta conformidad que me embarga se marchará y entenderá que es tiempo de avanzar. Que la lluvia lo mojará todo y me hará olvidar que todos marchan el mismo ritmo y a la misma mínima entrega (o será que dí en demasía), ya no importa, nada importa más que vivir el ahora, esperar al invierno y volver, a pensar en dibujar lo que será de mí antes de volver hacia el pasado y verme sentada frente a una ventana seca y fria, escribiendo sobre mi futuro.

Lo olvidaré todo, volveré a sentarme fuera del aula del FAV 264, allá donde está el piano, escucharé al desconocido tocar canciones viejas, melancólicas, hermosas y esta vez no regresaré aquí, no me sentaré a escribir mas nada, ya no seré yo.


Toca otra vez viejo perdedor, haces que me sienta bien
Es tan triste la noche que tu canción, sabe a derrota y a miel

jueves, septiembre 01, 2011

Invisible Cities

He empezado a leer este libro, iniciado por obligación de Urban Theory y ahora ya no puedo despegarme, se siente como si estuviese leyendo algo similar a Utopía de Tomas Moro y sus tratados de república. Este libro, sin embargo, es del autor Italo Calvino, llamado Ciudades Invisibles [Italo Calvino, Invisible Cities] y dentro de él he ido meditando como fuese vivir en aquellas ciudades dictadas por Marco Polo y sus andanzas...

Una de las frases que se me quedó en el cerebro desde que la agarré fue la de la ciudad de Anastacia [Me identifico sublimemente];

"...You believe you are enjoying Anastacia wholly when you are only its slave."