domingo, diciembre 13, 2009

Las trayectorias: 12

Me he ido colando -y desgastando- poco a poco de la razón de ser de mi interés primario. He redimido algunas cosas para quedarme envuelta en el sazón del sin sazón incierto que me traba.

Cada vez que el periódico me pica un ojo y, me atiborro de sus letras, noto que mi espíritu pende y titila, repito, se desgasta. El Jueves pasado olvidé recorrer la ciudad y sus museos, olvidé por igual el Jazz de Casa de Teatro del Lunes, Martes y Miércoles. Me perdí la celebración del Amarillo-azuloso paralelepípedo que me embarga, dejé a Saramago envuelto en sábanas nuevas con aroma a otro hogar. Sin embargo, cuando uno se cree que ya todo lo perdido nunca se gana ni que lo fuercen a ser, me topo con las trayectorias a las que tanto tildé de impostergables dentro de la agenda, cuyas nunca me han visto, y noto que la esperanza no se ha perdido.

Este miércoles me pongo el traje de vuelta atrás y pienso colmarme de memoria. Que no me espante la sabiduría cuando toque a mi puerta, la quiero recibir solemnemente y hacerla mía de una vez por todas.