martes, abril 28, 2009

Confessions of a Shop-aholic



Ciertamente, es demasiado similar a "The Devil wears Prada", con el matiz distinto de jugar el reverso de dicho filme.

Luego de un pack de "cinabon bites" que no llegué a abrir, un Espresso & cream enlatao' que me harté al instante, unas taquillas gratis, y dos cervezas esperándonos para el -después de ver la película- entramos a la sala propuesta por mí. Admito que recibí miradas extrañas por haber tomado la decisión de ingresar a la opción que mucho de mi se desvinculaba.

Yo habia visto los pre del filme. Sabía que muy malo no podia ser algo que viniese de Bruckheimer (Jerry no hace nada malo), asi que entré preparada a lo que viniese.

Isla Fisher y su "green scarf" se la lucieron, definitivamente. Hace pensar que uno tiene cosas materiales, pequeñas, quasi insignificantes que se subvalúan. Cosas que nos mantienen atados a una suerte perspicaz. Alguna foto en la billetera, alguna pulsera que indica buena suerte para el resto de la vida, algún dije que nos regalara la abuela que tanto nos quiso. Algo, siempre hay algo que nos hace creer en la buena suerte y que dicha buena suerte se puede quedar impregnado en un objeto.

Es certero que sigue siendo cursi que una película te ponga a una escritora, compradora compulsiva, desafiante de la vida que, a diez minutos de comenzado el filme encuentra a su pareja perfecta, que luego los secretos salen al aire y que de igual manera todo se perdona con una reaparición furtiva cualquiera. Es cine, total y absoluto cine, pero es un cine que libera estrés, que surte sonrisas a los que acuden a disfrutarla.

Esta vez me guardo la crítica medalaganaria y digo que sí, esta película-cliché me colocó en la posición de creerme el escenario completamente. Porque todos quisiéramos ser, en algún momento, tan suertudos como "la chica de la bufanda verde".

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