domingo, agosto 17, 2008

Sudor de azúcar (vida de Batey)

Al despertar cada día, fielmente sirvo café en una taza alta, casi la atiborro del liquido negro y surto siempre dos o tres cucharadas de azúcar. El panorama nunca ha cambiado desde hace aproximadamente diez años atrás. Así hacen aproximadamente un 50% de los dominicanos cada mañana, antes de salir a las labores cotidianas, sea con el café, sea con cualquier otro líquido. Ceñido a nuestro vivir queda el azúcar.

Hace ya casi dos años hice mi primer viaje a uno de los tantos bateyes que existen en nuestro país. El trayecto fue dirigido hacia Barahona, específicamente hacia los bateyes Altagracia y Algodón. Fui por intuición propia, quería saber “como era eso”, eso de que los bateyes son lugares de población netamente haitiana, de casuchas cayendo, de condiciones infrahumanas.

Al llegar al lugar, casi todo fue cierto, excepto la primera suposición, las poblaciones no son totalmente haitianas, quizás, lo fueron hace un tiempo, pero ahora existe una mezcla casi homogénea de dominico-haitianos que luchan por un pedazo de tierra que les permita vivir, no exactamente de manera digna, sino simplemente que les permita vivir. La vida en el batey discurre de manera repetitiva, se trabajan seis meses cortando caña y los otros seis meses que restan al año se trabaja preparando la tierra, arando y sembrando más y más caña para la próxima cosecha. Todo es un círculo repetitivo, la vida va pasando en el mismo vaivén para los hombres y sus familias.

La vida fuera de la caña es algo limitada, no hay un modelo de comunidad bien establecido, si existe, por lo menos en el batey algodón, una escuela, un lugar para dedicar a la espiritualidad, algunos comercios bastante pequeños y muchos niños haciendo oficios de “gente grande”, buscando dinero fuera del batey, cargando agua para la casa, cuidando a los abuelos.


Algunos aspectos bastante generales son la insanidad en la que se habita, en el batey algodón existe una calle destinada total y absolutamente para la disposición de letrinas que dan a la calle, en el batey Altagracia esto ni siquiera existe, las mismas están dispuestas arbitrariamente y no dan abasto.

Cuando me toca el turno de regresar a casa, vengo con el cerebro lleno de ideas e incomodidades para con los industriales cañeros, esos grandes grupos que se llenan los bolsillos del sudor del azúcar y que no pueden destinar un pequeño fondo para el bienestar de sus trabajadores.

En mi segundo viaje el panorama era exactamente igual, esta vez en Sabana Grande de Boyá. Las casas muy parecidas a lo visto previo en Barahona, sin embargo, lo que si podía notarse era que con el tiempo dicha comunidad se haría parte del pueblo mismo. Su crecimiento iba directo hacia el centro de la ciudad. Las autoridades municipales no daban atención necesaria al caso.

En el tercer viaje decidí ir hacia el este, me encomendé hacia uno de los sectores mas llenos de comunidades bateyeras, La Romana fue el destino, los Bateyes “22”, “Peligro” y “Tentación” los lugares de visita.

El ambiente era distinto, se notaba un trato diferente hacia las viviendas, se habían hecho, previamente, intervenciones a las viviendas, mejoras a las infraestructuras comunes, incluso existe un municipio que previamente fue batey.

A simple vista todo parecía tener mejor visual, mas organización, hasta que decidí hacer una de las tantas preguntas comunes, en estas estaba, ¿Cuantas familias habitan cada vivienda?, el dato fue sorprendente, “de tres a cuatro” me respondió el joven de algunos doce años, “y eso, que, vivimos así porque aquí hay un capataz del Ingenio”.

No diré mas nada, solo se que si hundo el pie me voy en el lodo. Los grandes ingenios deben responder por sus trabajadores, la vida misma no puede ponerse en juego cuando cada sudor, cada paso de un Dominicano, Haitiano o simplemente un Dominico-Haitiano se vea en juego, cada gramo de azúcar quede dictado por quien sabe cuantas horas de trabajo bajo condiciones extremas. El que quiera hacerse voz que tome rumbo a cualquiera de las comunidades cañeras y vea por si mismo lo que ocurre. El pensamiento dictará la acción correcta.


Fotos por Ana B.S

4 comentarios:

small cap stock dijo...

im your favorite reader here!

MemoPlus (Juan Carlos) dijo...

wow que palabras ni mas profundas...
www.memoplus.net blog personal.

Ericka dijo...

Alfon,muy bueno los escritos, nos deja muchas cosas que pensar y dejar a la imaginación, Felicidades!!!!

Miguel A. Rojas H. dijo...

El azucar, siempre la controlo, pues consumir mucha puede ser dañino.

EN tanto el café y yo siempre hemos sido amigos, pero ultimamente he tratado de no tomarlo mucho, pues me esta poniendo loco.

Pues leí una vez sobre la cafeína que presenta efectos a nivel de los sistemas cardiovasculares, respiratorio y gastrointestinal (normalmente actúa como laxante). Adicionalmente, actúa a nivel de los músculos esqueléticos, del flujo sanguíneo renal, la glucogenólisis y de la lipólisis.

Me dá pena de como viven esas personas, pues estan tan pobres y no tienen casi nada, pero me enorguyese el de como quieren y luchan por vivir y ser parte del todo.

Ví muchas fotos que tomaste y publicaste en el otro blog, estan muy buenas.

Pero me da pena de la insanidad en que viven, ojala el futuro para ellos sea mejor, o que venga alguien y los ayude y los saque de ahí.

Y concuerdo con tigo cuando dices "con los industriales cañeros, esos grandes grupos que se llenan los bolsillos del sudor del azúcar y que no pueden destinar un pequeño fondo para el bienestar de sus trabajadores"