sábado, enero 20, 2007


"Yo no creo en la identidad de un pueblo determinado. Creo en generaciones capaces de soñar, capaces de inventar, capaces de cambiar”. José Saramago


Desde los tiempos de la libertad pintarrajeada, desde los “ahoras”, los momentos actuales, a nosotros, a quienes no sobrepasamos aún el cuarto de centenario, nos ha tocado ver un cielo lleno de mentiras de democracias. De dedocracia como tanto se escucha decir por el allí y acá. Hemos venido queriendo ser conformistas, pero, se nos ha tumbado el brazo de la aprobación sin sentar cabeza.

Terminé de leer este libro “Ensayo sobre la lucidez” que, a pesar de no ser extenso, me tomó desde junio del año pasado, cuando Pepita me lo trajo desde nuestra adorada Cuba, hasta el día de hoy, cuando, despejada de las clases de la universidad y ayudada de un apagón común de ciudad Santo Dominguera, tuve que dejar mis labores en el trabajo y, dedicarme felizmente a la lectura. Finalmente le acabé, salí airosa de su contenido y, me encantaron los Pre-finales, los comienzos, los centros.


Exquisito desde la punta de los dedos hasta sus hebras craneales, este libro resulta ser otro absceso cerebral creado por José Saramago en mí. A pesar que también lleva “ensayo” como título, no pensaba yo que iba a entremezclarse el tan buen “Ensayo sobre la ceguera” en este relato, pero así fue, pude constatarlo en el momento en que se hace alusión a los ciegos de hace cuatro años (los reales o los que se hacen, que son iguales) de la ciudad sin nombre.


La manera de recrear el estado actual de nuestros pueblos, esa forma en la que José nos hace reír con sus pdd, pdm y pdi, partido de derecha, partido del medio y partido de la izquierda respectivamente, más que una burla, le veo hasta sentido de seriedad al asunto. Partidos de derecha que no saben que hacer con el Fondo Monetario, Banco Mundial; Partidos de Izquierda que temen plantear el sentido intrínseco de la Izquierda misma (sus raíces); Partidos que se convierten en mediadores para “estar bien con todos”, en fin, partidos que terminan siendo “Partidos del medio”. De esos que venden derechos, voz, libertad.


Sucumbe la ciudad en unas elecciones donde, la abstinencia, el voto en blanco, esa discrepancia entre razones se convierte en un derecho ejercido. El estado se sorprende, se convierte la ciudad en un estado de sitio totalitario. Maniobras se fecundan desde el gobierno para con el pueblo, motivando a los tan sumados “atentados” creados por un mismo eje hegemónico: “Estado vs. pueblo”.

El trayecto se hace corto, las palabras Saramaguienses se vuelcan rápidamente hacia el recuento de la mujer que no cegó mientras todos los habitantes de la ciudad de la ceguera lo habían hecho, y, una carta hace responsable a la misma de que estos votos blancuzcos han sido guiados por esa fuerza que, nunca cegó. Episodio que queda claramente definido como “única mujer que no quedo ciega entre tanta gente”. Curioso.


El escrito termina con un encuentro de cordura real y verdadera de uno de los participantes policíacos que tratan, en principio, buscar pruebas no existentes para inculpar a esta mujer, y terminan siendo justos para con la misma.


Los medios se vuelven mentirosos, fiel fotografía de lo que hoy acontece en el diario vivir. Se quiere ocultar la verdad y ella resurge como blanca espuma de mar. Todo acaba de manera súbita y no esperada. BravoBravísimo Saramago

1 comentario:

Miguel A. Rojas H. dijo...

Valla, lei por ahi sobre el libro Ensayo sobre la Lucidez de José Saramago, veo que pertenecio al Partido Comunista Portugués. Y sobre el libro lei unas interpretaciones que hizo alguien, si quieres lo puedes ver aqui !

http://www.monografias.com/trabajos18/ensayo-sobre-lucidez/ensayo-sobre-lucidez.shtml#opin

y seria interesante leerlo.