sábado, julio 29, 2006

La patria que deja de existir (fragmento de Ciudad Neoliberal I)
Caminando en el Mal-Econ de la ciudad Santo Dominguera, me dió por pensar diez años pa'lante, me dió por imaginarme mi isla con nueva isla adyacente, me dió, de repente me dió ESCALOFRIO...
Nunca, de verdad, nunca habia recorrido a pies desde la Av. Máximo Gómez hasta la Winston Churcill todos los recodos de la Av. George Washington y fue ayer cuando huidiza de recorrer los jodios hoyos del metro que andan marcando toda la Correa y Cidrón, toda la Gómez, toda, toditica la UASD, decidí irme a piecitos limpios desde mi segundo hogar hasta la calle de la lotería y las edificaciones gubernamentales por los costados del mar.
Fue un día nublado como un tal viernes 28 de Julio de un año 2006, que sentí como se me jamaqueaba el ser cuando caminando lentamente por los bancos rotos del Malecón imaginaba que será de mi capital sin costa, y aunque bien sabía yo todos los motivos que me hacían odiar cualquier propuesta A.I (artificial Island) es ahora cuando caigo de boca hacia lo que está por acontecer.
Imaginemos que la brisa húmeda que nos trae el mar ya no será consecuencia del roce constante de las olas contra los peñazcos, sino más bien residuos de cloacas despedidos de las instalaciones de los hotelzazos que vayan a instalarse en la I.A.
De repente la nueva "bandera" a la hora del almuerzo será sustituida por pescado+arroz, producto del exceso de peces/muerte a raudales de las pobres especies marinas que preferirán cometer suicidio
Tendremos también una postal eterna frente a nuestros ojos cada vez que pasemos por la George, una postal igualitica a las torres gemelas de manhatan, con todo y mar bordeándole.
Adiós a los encuentros furtivos de enamorados que se establecen en los alrededores de "la lata" con tal de ahorrarse unos chelitos en una noche de amor y pasión.
Pero bueno, dejo el escrito hasta aquí, hasta que el próximo viernes vuelva a recorrer el malecón, viendo por ultima vez los locos con latas de cangrejos caminando despavoridos, los borrachos con camisa abierta colgando de las matas de almendra con sombrero tapando sus caras, viendo por última vez el sol de medianoche que se esconde cada vez más para iluminar nuevas costas mas dignas de amaneceres radiantes. Ahora cierro los párpados y fijo la imagen, déjame disfrutarla antes de que me la expropien...

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